El mar embrutecido no calla,
el agua da en el acantilado
tan templada en su jugo mortal.
Quisiera gritar tu nombre
por toda esta casa de locos,
quisiera sonreir a esta noche
pero el absurdo se ceba de mi,
una escalera de caracol me daña,
un soplido ausente me amarga,
la tempestad me cubre la cabeza,
el mar no calla.
Del libro de poemas “Enfermo de amor”
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