Antes del dolor y el suspiro
hubo tiempos de brisa y profetas
que cantaban sueños del destino
con su aliento olor canela.
Los caminos empedrados,
las hileras y las sendas,
los hombres en sus jaulas, alambrados,
la locura en la botella.
Como quien busca un secreto
alguien abrió la botella
y se encontró con la sangre con espinas,
espinas de una guerra
con amores a los lejos y miedo a los pasos
que avanzan y se alejan.
Del libro de poemas “Mar melancólico”
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