Creando tabúes por espinas,
marchando por las orillas
que inventamos entre susurros.
Alzando banderas, elevando signos,
levantando tierras, accionando resortes
que se llevan la suerte,
suerte calcinada por el sol
del destino.
De un pedazo de carne
que sólo respira.
Del libro de poemas “Mar melancólico”
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